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La Biblia enseña que los cristianos continuarán pecando y corrompiendo la iglesia a través del tiempo. Por lo tanto, la reforma de la Iglesia debe ser un proceso continuo para mantenerla acorde con las enseñanzas y práctica bíblicas.

Durante el Siglo Dieciséis, la Iglesia Católica Romana se negó a participar en este proceso y condenó a los que intentaban tal reforma. Estos reformadores se vieron forzados a apartarse de la Iglesia Católica Romana y participaron de la Reforma en iglesias protestantes tales como la Luterana, la Reformada, y la Anglicana.

En los años 1618 a 1619, representantes de las iglesias Reformadas de docenas de países de todo el mundo, se reunieron en un Sínodo o Ayuntamiento en Dort, Holanda (nombre holandés: Dordrecht) y allí colectivamente afirmaron su fe y resumieron las enseñanzas bíblicas en las que basaban dicha fe, en tres documentos o fórmulas de unión: El Catecismo de Heidelberg, La Confesión Belga, y Los Cánones del Sínodo de Dort. El Catecismo de Heidelberg y la Confesión Belga ya habían sido escritos en el siglo anterior y meramente fueron adoptados por el Sínodo.

Juan Knox (1506-1572), un discípulo y compañero de Juan Calvino, quien organizó lo que se conoce como la Primera Asamblea General Presbiteriana en Escocia. Dicha Asamblea se celebró en 1560, constituyéndose presbiterios y sínodos, y aprobándose el sistema presbiteriano en las Islas Británicas. Huyendo de la persecución religiosa, Knox salió de Escocia y fue a Ginebra donde estaba Calvino. Estudió en la academia de Calvino y en 1559 regresó fervientemente a Escocia donde llevó los principios reformadores de Calvino y estableció el Presbiterianismo.

Nuestra iglesia desciende de estas Iglesias Reformadas internacionales, y como participantes en esta Reforma, ofrecen estas exposiciones de fe, como resúmenes de las enseñanzas bíblicas.
Por muchas razones, la Iglesia siempre ha declarado su fe. Las Tres Fórmulas de Unión cumplen con los siguientes objetivos:

  1. Resumen enseñanzas bíblicas tales como las doctrinas de la Trinidad, la Encarnación, la Predestinación, la Justificación, y la Iglesia (Eclesiología)
  2. Permiten que los miembros se congreguen alrededor de creencias compartidas sobre enseñanzas bíblicas fundamentales y relegan doctrinas no esenciales (como posiciones políticas, programas educativos, etc.) a las opiniones personales de los miembros, a fin de evitar divisiones innecesarias en la iglesia.
  3. Permiten que otros entiendan lo que creemos y así se facilita el establecimiento de una unidad ecuménica bíblica.

Para una mejor elucidación de nuestras afirmaciones le invitamos a leer La Confesión de Fe de Westminster, publicada en 1646, junto al Catecismo Menor y Catecismo Mayor de Westminster.